Un funcionario de la cárcel de Algeciras, en el hospital tras la agresión de un preso

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Un funcionario del Centro Penitenciario de Botafuegos, en Algeciras, acabó ayer en el hospital Punta de Europa, con una fuerte contusión en el brazo y un esguince en la muñeca, tras la agresión sufrida por parte de un interno que se encontraba en la zona de aislamiento.

La Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones ha desvelado el incidente, que califica de "grave". Según su relato, un interno clasificado en primer grado -de iniciales N.C.B-, estuvo durante toda la mañana insultando y amenazando de muerte a los funcionarios de servicio en el departamento y al resto de internos. Sobre las cuatro de la tarde inundó de agua su celda y después toda la galería.


"Al personarse los funcionarios en su celda observaron que había roto la ventana, los cristales estaban en el suelo y una toalla haciendo de tapón en el lavabo causante de la inundación". El interno estaba "en un gran estado de alteración y agresividad" y se abalanzó sobre los funcionarios allí presentes "mediante patadas y puñetazos", momento en el que lesionó a uno de los trabajadores, que tuvo que ser atendido por los servicios médicos del centro y posteriormente evacuado al hospital. Está de baja laboral.

La Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones le envió su "apoyo y solidaridad, a la vez que desear una pronta y satisfactoria recuperación, así como al resto de funcionarios presentes en el incidente".

"Es el día a día de los centros penitenciarios españoles, insultos, intimidaciones, coacciones, agresiones, con un grave déficit de personal cifrado en más de 3.000 plazas, con medios materiales obsoletos, con falta de formación en todas las áreas", subraya el colectivo. "La falta de reconocimiento tanto económico como social por parte de nuestros políticos hacen que Instituciones Penitenciarias esté viviendo una situación crítica que puede acabar con la muerte de un trabajador penitenciario cualquier día mientras los políticos miran para otro lado", continúa.

"Desde APFP, creemos que esta situación se puede solucionar con un Estatuto propio que regule las particularidades del ejercicio de nuestra profesión, con el Reconocimiento de Agente de la Autoridad se minorarían las agresiones, cursos de formación impartidos por la Administración, medios materiales proporcionales al riesgo que sufrimos como pistolas táser o eléctricas para internos extremadamente violentos. Y con las mejoras económicas prometidas e incumplidas durante más de trece años. Seguimos esperando que la clase política nos iguale en sueldo a nuestros compañeros/as que realizan el mismo trabajo en Cataluña", concluye.

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