Trabajadores de la prisión de Córdoba denuncian los retrasos al aislar a un interno con tuberculosis

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La Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones (APFP) ha advertido esta semana del retraso en la detección de un caso de tuberculosis multirresistente en la prisión de Córdoba, lo que ha provocado que el interno enfermo haya tenido contacto con funcionarios de dos módulos. El colectivo ha expresado que en la cárcel «se está viviendo una época de grave riesgo para la salud, con internos en aislamiento sanitario por sarna y tuberculosis».

La delegada de la APFP en el centro penitenciario cordobés, Eva Rabanillo, ha señalado a Efe que alrededor de una treintena de trabajadores han sido llamados esta semana para recibir información y ser examinados por si han podido ser contagiados. La representante sindical afirmó que la situación se ha producido al tratarse de un preso de nacionalidad extrajera, lo que ha provocado una dificultad con el idioma que ha entorpecido la comunicación con el preso que, además, ha necesitado de medicación que ha tenido que ser pedida al exterior, lo que ha dilatado el tratamiento.

Rabanillo ha dicho que el interno, que se encuentra en aislamiento, pasó por identificación, cacheo, tuvo contacto con los educadores y que, más tarde, estuvo en dos módulos. Al tratarse de una enfermedad que se transmite de manera inmediata, los trabajadores del centro penitenciario han estados expuestos al contagio, según ha lamentado.

El Gobierno defiende la actuación
Fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Córdoba han asegurado a Efe que el caso se produjo a principios de agosto y que la prisión aplicó el protocolo previsto para estos casos, tanto a los funcionarios como a los demás internos que tuvieron contacto con el preso enfermo. Sin embargo, para el sindicato «lo que antes eran casos aislados se están convirtiendo en habituales sin que por parte de la dirección del centro y de la Secretaría General se avise de los brotes de estas enfermedades a trabajadores, con el gran riesgo que supone su contagio y posterior transmisión a los familiares de los empleados penitenciarios».

En este sentido, desde la asociación han apuntado que los trabajadores están «afectados psicológicamente por si han podido pasarlo a familiares y vecinos, situación que se hubiera podido evitar si desde la Secretaría General se informara de los internos que tienen estas enfermedades».

Ante ello, creen que la administración penitenciaria «debe velar por la salud de los internos, pero también de los trabajadores», motivo por el que han exigido que se les informe en todos los centros penitenciarios de los internos que tengan enfermedades infectocontagiosas para «extremar las precauciones ante un posible contagio y su transmisión».

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